Arte Escocés

Arte Escocés

Los ejemplos más tempranos del arte de cuál ahora es Escocia son bolas de piedra talladas altamente adornadas del período neolítico. De la Edad del Bronce hay ejemplos de tallas, incluyendo las primeras representaciones de objetos, y las marcas de la copa y del anillo. De la Edad de Hierro hay ejemplos más extensos de objetos modelados y trabajos de oro. De la Edad Media temprana hay piedras Pictish elaboradamente talladas e impresionante metalistería. El desarrollo de un estilo común del arte insular a través de Gran Bretaña e Irlanda influenció la joyería elaborada y manuscritos iluminados como el Libro de Kells. Sólo sobreviven ejemplos aislados de obras nativas de finales de la Edad Media y de obras creadas o fuertemente influenciadas por artistas de origen flamenco. La influencia del Renacimiento se puede ver en la talla de piedra y la pintura del siglo XV. En el siglo XVI la corona comenzó a emplear pintores flamencos de la corte que han dejado un registro del retrato de la realeza. La Reforma eliminó una fuente importante de patrocinio para el arte, limitó el nivel de exhibición pública, pero pudo haber ayudado en el crecimiento de formas domésticas seculares, en particular la pintura elaborada de techos y paredes. En el siglo XVII había los primeros artistas nativos significativos para los cuales los nombres existen, con figuras como George Jamesone y Juan Michael Wright, pero la pérdida de la corte como resultado de la unión de las coronas en 1603 quitaron otra fuente importante del patrocinio.

En el siglo XVIII, Escocia comenzó a producir artistas que eran significativos a nivel internacional, todos ellos influenciados por el neoclasicismo, como Allan Ramsay, Gavin Hamilton, los hermanos John y Alexander Runciman, Jacob More y David Allan. Hacia finales del siglo, el romanticismo comenzó a afectar la producción artística, y se puede ver en los retratos de artistas como Henry Raeburn. También contribuyó a una tradición de la pintura escocesa del paisaje que se centró en las Tierras Altas, formuladas por las figuras incluyendo Alexander Nasmyth. La Real Academia Escocesa de Arte fue creada en 1826, y pintores de retratos importantes de este período fueron Andrew Geddes y David Wilkie. William Dyce surgió como una de las figuras más significativas en la educación artística en el Reino Unido. Los comienzos de un renacimiento céltico se pueden considerar en el último siglo XIX y la escena del arte fue dominada por el trabajo de los muchachos de Glasgow y los cuatro condujeron Charles Rennie Mackintosh, que ganó una reputación internacional para su combinación del renacimiento celta, el arte y la artesanía y el Art Nouveau. El comienzo del siglo XX estuvo dominado por los pintores escoceses y la Escuela de Edimburgo. Se han descrito como los primeros artistas modernos escoceses y eran el mecanismo principal por el cual el poste-impresionismo alcanzó Escocia. Hubo un creciente interés en las formas de modernismo, con William Johnstone ayudar a desarrollar el concepto de un renacimiento escocés. En el período de la posguerra, los artistas principales, incluyendo Juan Bellany y Alexander Moffat, persiguieron una hebra del «realismo escocés.» La influencia de Moffat se puede ver en el trabajo de los «nuevos muchachos de Glasgow» de finales del vigésimo siglo. En el siglo XXI Escocia ha continuado produciendo con éxito e influyente tal como Douglas Gordon, David Mach, Susan Philipsz y Richard Wright.

Escocia posee importantes colecciones de arte, como la Galería Nacional de Escocia y el Museo Nacional de Escocia en Edimburgo y la Colección Burrell y Kelvingrove Galería de Arte y Museo de Glasgow. Las escuelas significativas del arte incluyen la universidad de Edimburgo del arte  y la escuela de Glasgow del arte. El principal organismo de financiación con responsabilidad de las artes en Escocia es Escocia Creativa. El apoyo también se da por los consejos locales y fundaciones independientes.

El Cardo – La Flor Nacional de Escocia

Es el emblema nacional de Escocia desde hace más de 700 años.
Según la leyenda, hace mucho tiempo, los daneses invadieron Escocia sorpresivamente pero al no usar calzado y en la oscuridad, uno de ellos pisó un cardo y un grito agudo de dolor alertó a los escoceses y evitó una terrible matanza. A la planta que los salvó, se la conoció como “El Cardo Guardián”.

No fue sino hasta el reinado de James III que el cardo fue reconocido como la insignia de los Stuarts. En el momento en que James IV subió al trono en 1488, el cardo se había convertido en un emblema popular.

Esta noble planta se encuentra también en la antigua orden de caballería de Escocia conocida como “La Orden del Cardo”.

Muchas antiguas familias escocesas usaron el cardo como insignia, y también varios antiguos regimientos escoceses lo lucieron con orgullo. Es la insignia de La Guardia Escocesa y de los Highlanders de la reina.

Entre otros objetos de vestimenta militar, al cardo a menudo se lo encontraba grabado en los sables y quizá en la Espada Tradicional Escocesa (“Claymore” o “Claichbeamhr-mohr”), la gran espada de la Edad Media.

También al cardo se lo usaba para decorar la tradicional vasija (“Quaich”) que significa taza en gaélico. Las vasijas eran originalmente de madera y posteriormente fueron de plata y peltre.

Otra vasija típica de Escocia era la llamada taza del cardo “Scottish Thistle Cup”. Fue popular hacia fines del siglo XVII y se la utilizaba principalmente para colocar licores y vinos. Hoy los ejemplares de esta taza no sólo son raros sino también muy valiosos.

Durante el reinado de James IV, el cardo también apareció en las primeras monedas escocesas y hoy se lo encuentra en los modernos billetes.

En Gran Bretaña, la más pequeña de las monedas es la de 5 peniques la cual tiene el cardo escocés, sus hojas y una corona real.

A través de los siglos, una amplia gama de joyería escocesa ha favorecido al cardo empleándolo en sus diseños.

El “Museo Británico” de Londres tiene uno de los tesoros más importantes dentro de la colección de anillos, la sortija de Mary, reina de los escoceses. El anillo está grabado en oro, tiene el distintivo de Escocia rodeado por un collar de cardos

Mary, reina de los escoceses, era muy hábil y contribuyó con el maravilloso legado escocés de tapices y bordados. Entretejió el cardo escocés en flor.

Después de su trágica muerte en 1587 en el Castillo de Fotheringhay, cada verano, los cardos en flor comenzaron a aparecer en los terrenos del castillo. Según la leyenda, Mary colocó la insignia del cardo escocés en este lugar poco antes de su muerte. A estos cardos del Castillo Fotheringhay a veces se los llama “Las Lágrimas de la Reina Mary”.

En la Abadía de Westminster en Londres, en donde Mary está enterrada, un magnífico monumento esculpido con la insignia del cardo escocés conmemora su lugar de reposo.

En Escocia, elegantes tallados del cardo, a menudo en un estilo heráldico, se aprecian en monumentos y edificios.

No hay duda alguna de que el cardo está cerca del corazón de los escoceses en donde quiera que ellos estén, como lo expresó Robert Burns en su poema “The Guid Wife of Wauchope House”- “Es un símbolo muy querido”.

¿Es el fantasma del Rey Jaime V de Escocia?

Esta fotografía fue tomada por Christopher Aitchison en mayo del año pasado en el Castillo de Tantallon en North Berwick (Escocia), un turista que visitaba este enclave turístico lleno de historia y que dirigió su cámara a una de las ventanas del Castillo para realizar una de tantas fotografías propias de cualquier turista encantado por el entorno, la magia y el misterio que le rodea, sin imaginarse que, posteriormente, descubriría una imagen realmente aterradora.

Efectivamente, Christopher Aitchison no se percató de ninguna figura en la imagen cuando realizó la fotografía, y sólo después, en su casa, tras revisar y ordenar las fotografías de su visita, se percató de la existencia de una fantasmagórica figura asomada en la ventana del Castillo de Tantallon a la que hizo la fotografía que estaba contemplando con asombro.

La noticia saltó a los medios de comunicación de todo el Mundo, si bien con la prevención lógica que siempre provocan este tipo de noticias y ante la expectativa de que, tarde o temprano, se descubriera algún fraude o broma. Sin embargo, hoy leemos en el diario El Mundo que la fotografía es auténtica y que, además, ha sido votada como “la imagen más fantasmal de la Historia” en un concurso celebrado en el Reino Unido, a lo que se une el hecho que será expuesta en la 21ª edición del “Festival Internacional de Ciencia de Edimburgo”, una exposición en la que compartirá cartel con más de 250 imágenes igualmente terroríficas, aunque ninguna parece que tiene la misma nitidez y claridad que la realizada por Christopher Aitchison.

Por algunos se señala que la imagen podría ser la del Rey Jaime V de Escocia, mientras que otros apuntan que se trataría de un efecto de la luz o un reflejo de las piedras del propio Castillo. Pero de lo que no cabe duda es de que la fotografía es auténtica y que no está trucada, reflejando la imagen de una silueta fantasmagórica que no es ni de ningún turista ni de ningún muñeco que pudiera estar situado en el recorrido de visitas del Castillo.

Lo curioso de la fotografía es que el personaje que aparece en ella está observando al fotógrafo y porta los ropajes propios de la época de Jaime V de Escocia, algo que sorprendió a su autor mientras la contemplaba en la soledad de su casa y que, desde luego, ha aumentado el atractivo turístico del Castillo de Tantallon, un castillo que, hasta ahora, era un lugar muy poco visitado.

Sea o no el fantasma de Jaime V de Escocia, sea un reflejo o un efecto de la luz, lo cierto es que esta fotografía resulta bastante aterradora si nos imaginamos en el entorno del Castillo de Tantallon haciendo la fotografía a solas y descubriendo en la soledad de nuestro hogar (por no decir si lo hacemos de noche) la silueta de un personaje fantasmagórico. Algo te también te puede ocurrir a ti; piénsalo cuando hagas tu próxima fotografía en algún lugar histórico.