El Cardo
– La Flor Nacional de Escocia
Es el emblema nacional
de Escocia desde hace más de 700 años.
Según la leyenda, hace mucho tiempo,
los daneses invadieron Escocia sorpresivamente
pero al no usar calzado y en la oscuridad, uno
de ellos pisó un cardo y un grito agudo
de dolor alertó a los escoceses y evitó
una terrible matanza. A la planta que los salvó,
se la conoció como “El Cardo Guardián”.
No fue sino hasta el reinado
de James III que el cardo fue reconocido como
la insignia de los Stuarts. En el momento en
que James IV subió al trono en 1488,
el cardo se había convertido en un emblema
popular.
Esta noble planta se encuentra
también en la antigua orden de caballería
de Escocia conocida como “La
Orden del Cardo”.
Muchas antiguas familias
escocesas usaron el cardo como insignia, y también
varios antiguos regimientos escoceses lo lucieron
con orgullo. Es la insignia de La Guardia Escocesa
y de los Highlanders de la reina.
Entre otros objetos de
vestimenta militar, al cardo a menudo se lo
encontraba grabado en los sables y quizá
en la Espada Tradicional Escocesa (“Claymore”
o “Claichbeamhr-mohr”), la gran
espada de la Edad Media.
También al cardo
se lo usaba para decorar la tradicional vasija
(“Quaich”) que significa taza en
gaélico. Las vasijas eran originalmente
de madera y posteriormente fueron de plata y
peltre. Otra vasija típica de Escocia
era la llamada taza del cardo “Scottish
Thistle Cup”. Fue popular hacia fines
del siglo XVII y se la utilizaba principalmente
para colocar licores y vinos. Hoy los ejemplares
de esta taza no sólo son raros sino también
muy valiosos.
Durante el reinado de
James IV, el cardo también apareció
en las primeras monedas escocesas y hoy se lo
encuentra en los modernos billetes. En Gran
Bretaña, la más pequeña
de las monedas es la de 5 peniques la cual tiene
el cardo escocés, sus hojas y una corona
real.
A través de los
siglos, una amplia gama de joyería escocesa
ha favorecido al cardo empleándolo en
sus diseños.
El “Museo Británico”
de Londres tiene uno de los tesoros más
importantes dentro de la colección de
anillos, la sortija de Mary,
reina de los escoceses. El anillo está
grabado en oro, tiene el distintivo de Escocia
rodeado por un collar de cardos
Mary,
reina de los escoceses, era muy hábil
y contribuyó con el maravilloso legado
escocés de tapices y bordados. Entretejió
el cardo escocés en flor.
Después de su trágica
muerte en 1587 en el Castillo de Fotheringhay,
cada verano, los cardos en flor comenzaron a
aparecer en los terrenos del castillo. Según
la leyenda, Mary colocó la insignia del
cardo escocés en este lugar poco antes
de su muerte. A estos cardos del Castillo Fotheringhay
a veces se los llama “Las Lágrimas
de la Reina Mary”.
En la Abadía de
Westminster en Londres, en donde Mary está
enterrada, un magnífico monumento esculpido
con la insignia del cardo escocés conmemora
su lugar de reposo.
En Escocia, elegantes tallados del cardo, a
menudo en un estilo heráldico, se aprecian
en monumentos y edificios.
No hay duda alguna de
que el cardo está cerca del corazón
de los escoceses en donde quiera que ellos estén,
como lo expresó Robert Burns en su poema
“The Guid Wife of Wauchope House”-
“Es un símbolo muy querido”.
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