Arte escocés

Arte escocés

Los ejemplos más tempranos del arte de cuál ahora es Escocia son bolas de piedra talladas altamente adornadas del período neolítico. De la Edad del Bronce hay ejemplos de tallas, incluyendo las primeras representaciones de objetos, y las marcas de la copa y del anillo. De la Edad de Hierro hay ejemplos más extensos de objetos modelados y trabajos de oro. De la Edad Media temprana hay piedras Pictish elaboradamente talladas e impresionante metalistería. El desarrollo de un estilo común del arte insular a través de Gran Bretaña e Irlanda influenció la joyería elaborada y manuscritos iluminados como el Libro de Kells. Sólo sobreviven ejemplos aislados de obras nativas de finales de la Edad Media y de obras creadas o fuertemente influenciadas por artistas de origen flamenco. La influencia del Renacimiento se puede ver en la talla de piedra y la pintura del siglo XV. En el siglo XVI la corona comenzó a emplear pintores flamencos de la corte que han dejado un registro del retrato de la realeza. La Reforma eliminó una fuente importante de patrocinio para el arte, limitó el nivel de exhibición pública, pero pudo haber ayudado en el crecimiento de formas domésticas seculares, en particular la pintura elaborada de techos y paredes. En el siglo XVII había los primeros artistas nativos significativos para los cuales los nombres existen, con figuras como George Jamesone y Juan Michael Wright, pero la pérdida de la corte como resultado de la unión de las coronas en 1603 quitaron otra fuente importante del patrocinio.

En el siglo XVIII, Escocia comenzó a producir artistas que eran significativos a nivel internacional, todos ellos influenciados por el neoclasicismo, como Allan Ramsay, Gavin Hamilton, los hermanos John y Alexander Runciman, Jacob More y David Allan. Hacia finales del siglo, el romanticismo comenzó a afectar la producción artística, y se puede ver en los retratos de artistas como Henry Raeburn. También contribuyó a una tradición de la pintura escocesa del paisaje que se centró en las Tierras Altas, formuladas por las figuras incluyendo Alexander Nasmyth. La Real Academia Escocesa de Arte fue creada en 1826, y pintores de retratos importantes de este período fueron Andrew Geddes y David Wilkie. William Dyce surgió como una de las figuras más significativas en la educación artística en el Reino Unido. Los comienzos de un renacimiento céltico se pueden considerar en el último siglo XIX y la escena del arte fue dominada por el trabajo de los muchachos de Glasgow y los cuatro condujeron Charles Rennie Mackintosh, que ganó una reputación internacional para su combinación del renacimiento celta, el arte y la artesanía y el Art Nouveau. El comienzo del siglo XX estuvo dominado por los pintores escoceses y la Escuela de Edimburgo. Se han descrito como los primeros artistas modernos escoceses y eran el mecanismo principal por el cual el poste-impresionismo alcanzó Escocia. Hubo un creciente interés en las formas de modernismo, con William Johnstone ayudar a desarrollar el concepto de un renacimiento escocés. En el período de la posguerra, los artistas principales, incluyendo Juan Bellany y Alexander Moffat, persiguieron una hebra del “realismo escocés.” La influencia de Moffat se puede ver en el trabajo de los “nuevos muchachos de Glasgow” de finales del vigésimo siglo. En el siglo XXI Escocia ha continuado produciendo con éxito e influyente tal como Douglas Gordon, David Mach, Susan Philipsz y Richard Wright.

Escocia posee importantes colecciones de arte, como la Galería Nacional de Escocia y el Museo Nacional de Escocia en Edimburgo y la Colección Burrell y Kelvingrove Galería de Arte y Museo de Glasgow. Las escuelas significativas del arte incluyen la universidad de Edimburgo del arte  y la escuela de Glasgow del arte. El principal organismo de financiación con responsabilidad de las artes en Escocia es Escocia Creativa. El apoyo también se da por los consejos locales y fundaciones independientes.

Puente de Forth

Puente de Forth

El pequeño pueblo de South Queensferry está dominado por un imponente puente cuya extensión es de 1.6kms a través del Río Forth uniendo a South Queensferry con el pueblo de Inverkeithing.

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Este espectacular puente ferroviario, el primero de su tipo en el mundo, fue inaugurado en 1890 y aún hoy es considerado uno de los más grandes logros de la ingeniería de la Era Victoriana. Sus macizas secciones en cantilever se mantienen unidas mediante más de 8 millones de remaches.

Imagen relacionada

Este puente fue el que inspiró al escritor escocés Iain Banks para escribir su libro titulado “El Puente” (1986). El pueblo de South Queensferry toma su nombre de la Reina Margaret (siglo XI) quien usaba el ferry para desplazarse entre Edimburgo y el Palacio Real ubicado en Dunfermline.

Castillo de Balmoral

El Castillo de Balmoral se encuentra ubicado en la propiedad que lleva su mismo nombre en el condado de Aberdeenshire, Escocia y es la residencia privada de la reina. Amado por la Reina Victoria y el Príncipe Alberto, el Castillo de Balmoral continúa siendo la residencia favorita de la reina y su familia durante las vacaciones de verano en agosto y septiembre.

Historia

La Reina Victoria y el Príncipe Alberto compraron la propiedad en 1852 después de visitar Escocia. Sir John Clark el médico de la reina le recomendó el lugar debido a la tranquilidad y al aire puro.

El Castillo original fue construido en el siglo XV pero era demasiado pequeño. Guillermo Smith un arquitecto oriundo de Aberdeen fue comisionado para construir el castillo como lo conocemos hoy; finalizándolo 4 años más tarde.
La vida en aquellos días

El Príncipe Alberto comenzó a aprender gaélico mientras la reina Victoria y sus hijos se perfeccionaban en Danzas Escocesas. Todos vestían Kilts y ella usaba unas botas muy resistentes a las que en el mundo de la moda se las llamó “Balmorals”.
Victoria era muy estricta en lo que a la administración de su palacio se refería; su amor por el aire puro era tal que ordenaba a sus sirvientes abrir todas las ventanas de las habitaciones desocupadas lo cual convertía al castillo en un lugar con mucha corriente de aire; a menudo los invitados eran prevenidos de llevar ropa adicional si debían permanecer en Balmoral.

Victoria y Alberto se levantaban muy temprano. Particularmente ella disfrutaba de sus cabalgatas matutinas que seguían el sonido de las gaitas; por lo general almorzaba en los páramos y regresaba para el té.

Fumar no estaba permitido en el castillo salvo en la sala para fumadores. Los hombres no podían merodear con su oporto, tenían que permanecer en el salón, el cual estaba completamente decorado con diseños de tela de tartán y cardos.
A lo largo del castillo, el tartán Royal Stuart estaba presente. Por lo general, Victoria lucía un plaid (banda escocesa que se lleva sobre el hombro) del tartán Royal Stuart ( la familia Real Estuardo) y llamaba la atención de todos. Se dice que debido a esto, el Príncipe Alberto compró una lámpara de aceite de color verde pálido y diseñó un tartán que llamó Balmoral (gris con rayas negras y rojas); por su parte, la reina diseñó su propio tartán rojo y negro pero con fondo blanco.

Lo más destacado de una estadía en Balmoral era el “Ghillies Ball”. Antes de que se construyese Balmoral el baile favorito de Victoria era la Cuadrilla; después cambió la Cuadrilla por el “Hoolichan”. El Ghillies Ball era un evento favorito entre las damas ya que ellas podían bailar con hombres jóvenes y apuestos. El baile solía durar hasta las 2 de la madrugada.

Ningún ghillie era tan apuesto como Juan Brown quien era 5 años menor que la reina Victoria.

El Príncipe Alberto murió de fiebre tifoidea cuando la reina Victoria tenía 42 años. Ella confiaba plenamente en el señor Brown a quien el Príncipe Alberto había nombrado el asistente personal de Victoria 3 años antes de su fallecimiento. Después se lo conoció como el Sirviente de las Tierras Altas Escocesas de la reina.

Juan Brown era hijo de un maestro, tenía una figura impresionante con su atuendo escocés y acompañaba a la reina a todas partes. La cuidaba y fue quien previno muchos intentos de asesinato. Se quedó soltero de por vida y esto dio lugar a mucha especulación acerca de su relación con la reina. Ella no lo consideraba un sirviente y él no se consideraba uno.

El envío de tarjetas para Año Nuevo siempre ha sido una costumbre escocesa y el 1 de enero de 1877 Juan Brown recibió de una sirvienta, una imagen acompañada del siguiente verso.

“Envío a mi servil asistente,
acompañada de la carta de Año Nuevo.
Mis palabras probarán mi fe y mi amor.
Para ti, el mejor tesoro de mi corazón,
Entonces sonríe sobre ellas y sonríe en mí y dame placer”

Debajo decía: a mi mejor amigo J.B de su mejor amiga V.R.I. escrito con puño y letra de Victoria. Juan Brown fue la única persona a quien se le permitió fumar en presencia de la reina. No era muy popular con el resto de los miembros de la familia real. Sin embargo, nadie se atrevía a decirle a Victoria que tenía que hacer o a aplaudir antes de que ella lo hiciera.

La película “La Reina” bellísimamente actuada por Helen Mirren, fue filmada
parcialmente en Escocia, y en las tierras y el interior del hermoso Castillo de
Balmoral.

La Despedida de los Invitados
A los huéspedes se les entregaba un tocado de flores silvestres el que incluía el brezo y para su despedida los gaiteros tocaban el conocido lamento “ ¿No regresarás otra vez?”

Ubicación y Protección del Medio Ambiente

El castillo está ubicado en la extensa finca llamada Balmoral, la cual tiene como objetivo proteger el medio ambiente y contribuir a la economía local. Alrededor de 1878, la reina Victoria compró el Bosque Ballochbuie para proteger a los pinos Caledónicos y a otras especies y también para preservar muchos animales autóctonos como la población de ciervos rojos.

Desde 1974 El Fondo Escocés para La Vida Silvestre está a cargo de la administración de las zonas alrededor de los lagos Muick y Lochnagar, estas zonas pueden visitarse como así también los terrenos de la finca, los jardines y el salón de baile del castillo los cuales están abiertos al público desde principios de abril hasta fines de julio de cada año.

Notas del traductor:

Ghillie: en ingles escocés también se escribe gillie: es una persona que se contrata para servir de guía y asistente a gente que practica la cacería.

El Cardo – La Flor Nacional de Escocia

Es el emblema nacional de Escocia desde hace más de 700 años.
Según la leyenda, hace mucho tiempo, los daneses invadieron Escocia sorpresivamente pero al no usar calzado y en la oscuridad, uno de ellos pisó un cardo y un grito agudo de dolor alertó a los escoceses y evitó una terrible matanza. A la planta que los salvó, se la conoció como “El Cardo Guardián”.
No fue sino hasta el reinado de James III que el cardo fue reconocido como la insignia de los Stuarts. En el momento en que James IV subió al trono en 1488, el cardo se había convertido en un emblema popular.
Esta noble planta se encuentra también en la antigua orden de caballería de Escocia conocida como “La Orden del Cardo”.
Muchas antiguas familias escocesas usaron el cardo como insignia, y también varios antiguos regimientos escoceses lo lucieron con orgullo. Es la insignia de La Guardia Escocesa y de los Highlanders de la reina.

Entre otros objetos de vestimenta militar, al cardo a menudo se lo encontraba grabado en los sables y quizá en la Espada Tradicional Escocesa (“Claymore” o “Claichbeamhr-mohr”), la gran espada de la Edad Media.
También al cardo se lo usaba para decorar la tradicional vasija (“Quaich”) que significa taza en gaélico. Las vasijas eran originalmente de madera y posteriormente fueron de plata y peltre.
Otra vasija típica de Escocia era la llamada taza del cardo “Scottish Thistle Cup”. Fue popular hacia fines del siglo XVII y se la utilizaba principalmente para colocar licores y vinos. Hoy los ejemplares de esta taza no sólo son raros sino también muy valiosos.

Durante el reinado de James IV, el cardo también apareció en las primeras monedas escocesas y hoy se lo encuentra en los modernos billetes.
En Gran Bretaña, la más pequeña de las monedas es la de 5 peniques la cual tiene el cardo escocés, sus hojas y una corona real.
A través de los siglos, una amplia gama de joyería escocesa ha favorecido al cardo empleándolo en sus diseños.

El “Museo Británico” de Londres tiene uno de los tesoros más importantes dentro de la colección de anillos, la sortija de Mary, reina de los escoceses. El anillo está grabado en oro, tiene el distintivo de Escocia rodeado por un collar de cardos

Mary, reina de los escoceses, era muy hábil y contribuyó con el maravilloso legado escocés de tapices y bordados. Entretejió el cardo escocés en flor.
Después de su trágica muerte en 1587 en el Castillo de Fotheringhay, cada verano, los cardos en flor comenzaron a aparecer en los terrenos del castillo. Según la leyenda, Mary colocó la insignia del cardo escocés en este lugar poco antes de su muerte. A estos cardos del Castillo Fotheringhay a veces se los llama “Las Lágrimas de la Reina Mary”
En la Abadía de Westminster en Londres, en donde Mary está enterrada, un magnífico monumento esculpido con la insignia del cardo escocés conmemora su lugar de reposo.
En Escocia, elegantes tallados del cardo, a menudo en un estilo heráldico, se aprecian en monumentos y edificios.
No hay duda alguna de que el cardo está cerca del corazón de los escoceses en donde quiera que ellos estén, como lo expresó Robert Burns en su poema “The Guid Wife of Wauchope House”- “Es un símbolo muy querido”.

Castillo Stirling

Castillo Stirling

Quizá más que cualquier otro castillo, Stirling representaba la resistencia militar escocesa contra la agresión inglesa en la Edad Media. Durante la Guerra de la Independencia, fue constantemente atacado, sus edificios destruidos y reconstruidos. En 1296 fue tomado por Eduardo I de Inglaterra. Un año después, Wallace lo recuperó perdiéndolo en 1298. En 1299 los Escoceses lo tomaron nuevamente hasta 1304, año en que Eduardo I decide situarlo. Por 3 meses, los soldados resistieron todo lo que un guerrero experto puede enfrentar incluyendo las baterías de sitio. Los ingleses controlaron el castillo durante 10 años pero en 1314 fue entregado a los escoceses después de la gran victoria en Bannockburn y posteriormente fue desmantelado. 

La estructura que soportó el ataque de las baterías de sitio comenzó como una construcción hecha de madera y tierra encuadrada y ajustada a la roca basáltica a unos 76 metros de altura en Stirling que era la ruta principal hacia las Highlands. Alexander I construyó la capilla y murió allí. David I se hospedó allí en varias ocasiones y su nieto William El León murió en ese lugar en 1214. De la construcción de esa época nada queda, lo que hoy conocemos como el Castillo de Stirling data del siglo XV en adelante. Stirling se convirtió en una residencia real permanente bajo el reinado de los Stewarts. La gran sala fue diseñada y construida por Robert Cochrane, el favorito de James III (1460-88) y se convirtió en uno de los primeros y más hermosos edificios del Renacimiento que  se haya construido en las Islas Británicas. James IV hizo construir el bloque principal con sus ricos tallados en los ángulos norte y sur, esta obra la continuó su hijo James V.

James, el hijo de Maria, Reina de Escocia fue bautizado en Stirling en 1566 y pocos meses después fue coronado allí como James VI a la edad de 13 meses, momento en que su madre fue forzada a abdicar. La última confrontación militar que sufrió Stirling fue el ataque de Bonnie Prince Charlie en 1745.

¿Es el fantasma del Rey Jaime V de Escocia?

Esta fotografía fue tomada por Christopher Aitchison en mayo del año pasado en el Castillo de Tantallon en North Berwick (Escocia), un turista que visitaba este enclave turístico lleno de historia y que dirigió su cámara a una de las ventanas del Castillo para realizar una de tantas fotografías propias de cualquier turista encantado por el entorno, la magia y el misterio que le rodea, sin imaginarse que, posteriormente, descubriría una imagen realmente aterradora.

Efectivamente, Christopher Aitchison no se percató de ninguna figura en la imagen cuando realizó la fotografía, y sólo después, en su casa, tras revisar y ordenar las fotografías de su visita, se percató de la existencia de una fantasmagórica figura asomada en la ventana del Castillo de Tantallon a la que hizo la fotografía que estaba contemplando con asombro.

La noticia saltó a los medios de comunicación de todo el Mundo, si bien con la prevención lógica que siempre provocan este tipo de noticias y ante la expectativa de que, tarde o temprano, se descubriera algún fraude o broma. Sin embargo, hoy leemos en el diario El Mundo que la fotografía es auténtica y que, además, ha sido votada como “la imagen más fantasmal de la Historia” en un concurso celebrado en el Reino Unido, a lo que se une el hecho que será expuesta en la 21ª edición del “Festival Internacional de Ciencia de Edimburgo”, una exposición en la que compartirá cartel con más de 250 imágenes igualmente terroríficas, aunque ninguna parece que tiene la misma nitidez y claridad que la realizada por Christopher Aitchison.

Por algunos se señala que la imagen podría ser la del Rey Jaime V de Escocia, mientras que otros apuntan que se trataría de un efecto de la luz o un reflejo de las piedras del propio Castillo. Pero de lo que no cabe duda es de que la fotografía es auténtica y que no está trucada, reflejando la imagen de una silueta fantasmagórica que no es ni de ningún turista ni de ningún muñeco que pudiera estar situado en el recorrido de visitas del Castillo.

Lo curioso de la fotografía es que el personaje que aparece en ella está observando al fotógrafo y porta los ropajes propios de la época de Jaime V de Escocia, algo que sorprendió a su autor mientras la contemplaba en la soledad de su casa y que, desde luego, ha aumentado el atractivo turístico del Castillo de Tantallon, un castillo que, hasta ahora, era un lugar muy poco visitado.

Sea o no el fantasma de Jaime V de Escocia, sea un reflejo o un efecto de la luz, lo cierto es que esta fotografía resulta bastante aterradora si nos imaginamos en el entorno del Castillo de Tantallon haciendo la fotografía a solas y descubriendo en la soledad de nuestro hogar (por no decir si lo hacemos de noche) la silueta de un personaje fantasmagórico. Algo te también te puede ocurrir a ti; piénsalo cuando hagas tu próxima fotografía en algún lugar histórico.

Ruta por las Highlands: las Tierras Altas de Escocia

Las Highlands en Escocia son un territorio del que creo que todos tenemos una imagen en la cabeza. Grandes praderas, lagos, naturaleza intacta…quién no se ha imaginado alguna vez a sí mismo paseando por esas tierras.

Un día me cansé de simplemente imaginarme por allí, así que decidí ir a ver en primera persona el paisaje. Las Highlands son un territorio enorme, muy poco poblado. Ahí reside su encanto, pero también la necesidad de tener pensada una ruta por las Highlands antes de ir, si quieres visitar los lugares más bonitos sin perderte (del todo).

Mi intención con este post es mostrarte algunos de los lugares que vale la pena ver y que yo misma he visitado, y darte ideas sobre cómo hacerlo. Las Tierras Altas de Escocia son un lugar mágico para perderse, así que también te invito a que investigues por tu cuenta qué otros sitios te gustaría visitar. La web oficial de turismo de las Highlands es uno de los sitios que más consulté en Internet para hacerme una idea de todas las posibilidades que me ofrecía la región.

Planifica tu viaje

Reconozco que me encanta viajar a mi aire, suelo huir de los viajes organizados. Así que decidí utilizar TripAdvisor para buscar los mejores alojamientos dentro de mi presupuesto. En esta web puedes buscar los hoteles y hostales más populares de cada zona, y leer los comentarios y puntuaciones de otros viajeros. La verdad es que leer las opiniones de otros turistas fue de gran ayuda y tuve una experiencia realmente buena.

Otra opción que tienes, si quieres estar bastantes días en un mismo sitio, es optar por alojarte en una casa particular. Aquí tienes básicamente dos opciones. La primera es alquilar la casa o alguna habitación a una persona que viva por la zona, por ejemplo con la web de AirBnb. La segunda es el intercambio de casas, una manera muy novedosa de viajar. A través de la web de IntercambioCasas puedes encontrar a una persona que quiera ir a tu casa en las mismas fechas en que tú quieres viajar, y cada uno se aloja en la casa del otro durante esos días.

Llegar hasta las Highlands y moverse por allí

Quizás estés planeando llegar hasta las Highlands en avión. Si estás planeando un viaje low cost te aconsejo que mires estos trucos para encontrar vuelos baratos. El buscador de eDreams puede ayudarte a encontrar los billetes que estás buscando.

Los aeropuertos de Inverness, Stornoway y Broadford son los que conectan este territorio emblemático con el resto del mundo. Sin embargo, estos aeropuertos no tienen tanto tráfico como los principales de Escocia, así que dependiendo de las fechas va a ser difícil que encuentres aviones directos y tendrás que hacer escala si quieres llegar en avión.

Otra opción, que fue la que yo escogí, es volar sin escalas hasta el aeropuerto de Edimburgo y, una vez allí, alquilar un coche y conducir hasta llegar a las Tierras Altas. Después este mismo coche nos será muy útil para movernos por las Highlands. Te dejo un artículo interesante sobre cómo organizar una escapada en coche con amigos.

 

Conducir por esos territorios es toda una experiencia. Es verdad que conducen por el otro lado, sí. También es verdad que las carreteras son bastante estrechas (en algunos sitios sin asfaltar) y que sus habitantes las conocen muy bien y van bastante rápido. Pero la sensación de libertad, de disfrutar del paisaje, es inigualable. Además, es imposible ver bien las Highlands sin ir en coche propio. Los lugares para ver están bastante alejados unos de otros y es el único modo de transporte que vas a poder utilizar para desplazarte. Cuanto más subas de latitud, menos tráfico vas a encontrar. Si te preocupa este tema, puedes ver estos consejos para conducir por allí.

Subidos al coche, te quiero mostrar algunos de los lugares que no te puedes perder.

Ruta por las Highlands

  1. Ben Nevis

El punto más alto del Reino Unido está en las Tierras Altas de Escocia: el Ben Nevis. Está cerca del pueblo de Fort William. Dependiendo de la época del año podrás encontrar su pico nevado o no. Impresiona ir por la carretera y encontrarse una montaña tan grande, pero perfectamente integrada en el paisaje.

Por esta zona se encuentra el famoso tren en el que Harry Potter va a Hogwarts. Es el tren de vapor Jacobite. Por desgracia, en las fechas en que yo viajé no pasa, ya que solo hace su recorrido desde mayo hasta octubre. Sí pude disfrutar del puente de arcos que sale en la película, esta es la foto que hice.

  1. El Lago Ness

El Lago Ness es uno de los iconos de las Tierras Altas. Quién sabe si podrás ser el afortunado que vea el Monstruo del Lago Ness. Más allá de la leyenda, es un sitio realmente precioso. Es el lago con mayor volumen de agua de toda Escocia. Te recomiendo que reserves con antelación un crucero. Los hay con varios itinerarios, yo elegí uno que llevaba desde el pueblo de Fort Augustus, a la orilla del lago, hasta el castillo de Urquhart, e incluía una visita por allí. Si te encantan los castillos, Escocia es tu sitio.

 

  1. El castillo de Eilean Donan

Seguro que conoces el castillo de Eilean Donan, a los pies del lago Duich. Por dentro es uno de los castillos que menos me gustó visitar en Escocia, ya que se restauró entre 1912 y 1932, y actualmente es la residencia oficial de uno de los clanes de Escocia, el clan McRae. Para mí esto hace que pierda parte de su encanto original, y además varias partes del castillo no pueden visitarse. Sin embargo, impresiona verlo por fuera, así que creo que sin duda merece una visita. Mirad qué foto hice antes de acceder por el puente.

  1. La Isla de Skye

La Isla de Skye debe ser sin duda un punto aparte en tu ruta por las Highlands. Con 1656km2 es la segunda isla más grande de Escocia, y tiene una población de unas 10.000 personas. Es una isla de acantilados rocosos, pero también de playas de arena y de coral. La riqueza natural que tiene es increíble. Yendo en carretera es fácil que se cruce un rebaño de ovejas y tengas que parar, o ver a los lados la vaca de las tierras altas escocesas. Una vaca con mucho, mucho pelo. Las ovejas están pintadas con colores para distinguir los rebaños, algo que me llamó mucho la atención.

En Skye tienes que visitar Kilt Rock, un acantilado con cascada de 60m incluida, que puedes ver en esta foto. Es una zona bastante turística pero que ha conseguido preservar su encanto original.

Además, si te gusta hacer senderismo, un itinerario muy bonito y de dificultad media es el que conduce hasta un conjunto de monolitos llamados Old Man of Storr. Si te decides por esta opción, te recomiendo que leas esta experiencia de otro viajero, que fue uno de nuestros blogueros del mes.

Qué llevar a tu viaje a las Highlands

Si algo hubiera agradecido saber antes de ir de viaje, es qué llevar en la maleta. En las Tierras Altas de Escocia, especialmente en la Isla de Skye, hace muchísimo viento. No es mala idea llevar unas orejeras, no ya por el frío, sino porque realmente el aire en algunos puntos puede ser muy molesto.

Además, es imprescindible llevar un chubasquero o una chaqueta abrigada impermeable (dependiendo del mes en el que vayas). Necesitas una prenda que corte el aire y la lluvia. A lo largo del día verás el sol salir y esconderse varias veces, así que conviene ir preparados. Y, por supuesto, necesitarás una buenas botas de montaña si quieres adentrarte en los paisajes.

 

Si después de este recorrido ya te estás imaginando a ti mismo como William Wallace en Braveheart no te preocupes, es normal. Escocia es un sitio ideal para visitar en cualquier estación del año, aunque te aconsejo que vayas en verano si quieres ver los paisajes más verdes.

¿Te gustaría ir a ver las Tierras Altas de Escocia? ¿Has estado ya allí y te gustaría añadir algún sitio para ver? A mí me encantaría volver.